martes, 26 de agosto de 2008

Qué viva Caicedo!


"Tú, no te detengas ante ningún reto. Y no pases a formar parte de ningún gremio. Que nunca te puedan definir ni encasillar.

Que nadie sepa tu nombre y que nadie amparo te dé.

Que no accedas a los semejantes de la celebridad. Si dejas obra, muere tranquilo, confiado en unos pocos buenos amigos. Nunca permitas que te vuelvan persona mayor, hombre respetable.

Nunca dejes de ser un niño, aunque tengas los ojos en la nuca y se te empiecen a caer los dientes.

Tus padres te tuvieron. Que tus padres te alimenten siempre, y págales con mala moneda. A mí qué. Jamás ahorres. Nunca te vuelvas una persona seria. Haz de la irreflexión y de la contradicción tu norma de conducta. Elimina las treguas, recoge tu hogar en el daño, el exceso y la tembladera.

Todo es tuyo. A todo tienes derecho y cóbralo caro.

No te sientas llenecita nunca.

Aprende a no perder la vista, a no sucumbir ante la miopía del que vive en la ciudad. Armarte de los sueños para no perder la vista.

Olvídate de que podrás alcanzar alguna vez lo que llaman "normalidad sexual", ni esperes que el amor te traiga paz. El sexo es el acto de las tinieblas y el enamoramiento la reunión de los tormentos. Nunca esperes que lograrás comprensión con el sexo opuesto. No hay nada más disímil ni menos dado a la reconciliación.

Tú, practica el miedo, el rapto, la pugna, la violencia, la perversión y la vía anal, si crees que la satisfacción depende de la estrechez y de la posición predominante. Si deseas sustraerte a todo comercio sexual, aún mejor.

Para el remedio que te ha infectado el censor, no hay remedio mejor que el asesinato.

Para la timidez, la autodestrucción.

Adonde mejor se practica el ritmo de la soledad es en los cines. Aprende a sabotear los cines.

No accedas al arrepentimiento ni a la envidia ni al arrisbismo social. Es preferible bajar, descalzarse; alcanzar el término de una carrera que no conoció el esplendor, la anónima decadencia.

Para endurecer la unidad sellada, ensaya dándote contra las tapias.

No hay momento más intenso ni angustioso que el despertar del hombre que madruga. Complica y prolonga este momento, consúmete en él. Agonizarás lentamente y de berrido en berrido enfrentarás los nuevos días.

Es prudente oír música antes del desayuno.

Tú, disimula el olvido. Aprende a contemplar inconmovible toda génesis. Si te tienta la maldad, sucumbe: terminareís por rodar juntas del mismo brazo.

Come todo lo que sea malo para el hígado: mango biche y hongos y pura sal, y acostúmbrate a amanecer con los gusanos. Créete ceiba, que también cría parásitos.

Tú, no te preocupes. Muérete antes que tus padres para librarlos de la espantosa visión de tu vejez. Y encuéntrame allí donde todo es gris y no se sufre. Somos muchas. Incomunica el dato."

Miércoles 27 de agosto, 20 hs.
Librería Fedro
Carlos Calvo 578, San Telmo.

jueves, 14 de agosto de 2008

Vero, ponete las pilas y mete algo en el blog........

jueves, 7 de agosto de 2008

viernes, 1 de agosto de 2008

domingo, 20 de julio de 2008

Andrés


Antes de despedirnos de Andrés le pedí a Vero que nos saque una foto, se arregló la camisa y rodeando mi hombro con fuerza poso para la cámara, me dió un pedazo de papel y pidió que le escriba mi nombre, para acordarme del nombre de una amiga, me dijo.

sábado, 5 de julio de 2008

cortesía..

..La señora Wrightson se quedó boquiabierta, y Francis la miró para asegurarse de que se daba cuenta de que estaba siendo grosero intencionadamente.La anciana giró en redondo y se alejó de él, tan herida emocionalmente que lo hizo rengueando.A francis lo envolvió un sentimiento maravilloso, como si estuvieran agitando luz a su alrededor.La toma de conciencia de los muchos años transcurridos desde la última vez que había disfrutado mostrándose deliberadamente descortés sirvió para calmarlo.Entre sus amigos y vecinos había personas brillantes y con talento, pero también muchos de ellos eran gente aburrida y estúpida, y él había cometido la equivocación de escucharlos a todos con idéntica atención.Había confundido el amor cristiano con la falta de discernimiento, y le pareció que se trataba de una confusión muy generalizada y destructiva.Le estaba agradecido a la muchacha por aquella reconfortante sensación de independencia.El cielo brillababa como esmalte.Incluso el olor a tinta del periódico de la mañana intensificó sus ganas de vivir, y el mundo que se extendía a su alrededor era, sin lugar a dudas, un paraíso.

fragmento del cuento "El marido rural" de John Cheever

miércoles, 2 de julio de 2008